La Feria Internacional del Libro de Bogotá 2026 continúa siendo el escenario donde las historias no solo se presentan: se proyectan hacia el futuro. El pasado domingo 26 de abril a las 2:00 p.m., en el stand 532 del pabellón de Norte de Santander, el escritor colombiano Norberto Díaz Granados presentó su novela Repercusiones, bajo el sello de Editorial Escritores Noveles.

La jornada estuvo marcada por una conversación profunda y provocadora, dirigida por Karina Colmenares, quien condujo una entrevista que exploró los ejes más inquietantes de la obra: ciencia, geopolítica, fe y destino.


Una segunda presentación en Bogotá… y una confirmación

Esta fue la segunda vez que Repercusiones se presenta en Bogotá, consolidando su impacto dentro del circuito literario y ampliando su alcance entre lectores que buscan algo más que ficción: una narrativa que dialogue con la realidad emergente.


Cuando la ficción se adelanta a la historia

Uno de los aspectos más inquietantes de Repercusiones es su capacidad de anticipación.

La novela, escrita desde 2023, ya abordaba elementos que hoy comienzan a materializarse en la agenda global:

  • El programa Artemis II, parte del renovado impulso de exploración lunar
  • El desarrollo del Orion, diseñado para misiones de larga duración
  • Y el proyecto —cada vez más tangible— de establecer una base permanente en la Luna, impulsado por la NASA

Lo que hoy aparece en titulares, en Repercusiones ya era materia narrativa. No como predicción, sino como estructura de mundo.


La carrera espacial: poder, tensión y narrativa

En las últimas semanas, declaraciones desde la Casa Blanca han reactivado el discurso sobre una nueva carrera espacial, en la que Estados Unidos busca consolidar su liderazgo frente a potencias como China y Rusia.

Este elemento —central en la geopolítica contemporánea— también encuentra eco en la novela.

Pero Repercusiones no se limita a replicar la realidad:
la reinterpreta.

En su universo narrativo, es China quien logra establecer una base lunar avanzada, impulsada por una tecnología disruptiva: un sistema de energía in situ, alimentado por una especie de “sol artificial”.


2045: el horizonte de lo posible

La novela no se detiene en el presente. Su proyección se extiende hasta el año 2045, construyendo una línea temporal donde convergen:

  • avances científicos radicales
  • tensiones políticas globales
  • transformaciones espirituales y existenciales

En este contexto, el lector no solo sigue una historia:
se enfrenta a una pregunta inevitable:

¿y si el futuro ya está escrito… pero aún no lo sabemos leer?


Una presentación que abre preguntas

Durante la entrevista, Karina Colmenares llevó la conversación hacia el terreno más sugestivo de la obra:
la frontera entre ficción, anticipación y revelación.

El resultado fue una presentación que no ofreció respuestas cerradas, sino que dejó al público con una sensación precisa:
la de estar frente a un texto que incomoda porque se aproxima demasiado a lo real.