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La casa a mitad del camino, Parte 3.

mayo 17, 2020

La casa a mitad del camino continua su trazado en esta tercer entrega de nuestro autor Luis Escorche. Puedes ver las otras entregas previas aquí. Parte 1, Parte 2.


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La casa a mitad del camino

[…] En la casa a mitad del camino; Los huesos amarillentos, el espectro de María y el niño no nacido esperaban impacientes por él.

José adquirió una enfermedad infecciosa sin motivo aparente, que le hacia salir llagas en todo su cuerpo, llagas que pululaban de pus y gusanos. Estas le causaban unas fiebres espantosas que lo volvían loco del dolor.

Una noche llorando y sufriendo por el estado en que se encontraba, camino como sonámbulo y sin darse cuenta llegó a la casa a la mitad del camino, en la puerta de la misma estaban sonrientes: María, los huesos amarillentos y el niño no nacido, quienes muy alegres le esperaban y al verlo acercarse bailaron y cantaron sin parar.

José amaneció guindado por el cuello, con la lengua afuera y los ojos desorbitados en el dintel de la puerta principal justo donde fueron encontrados ahorcados los viejos habitantes de aquella casa a mitad del camino.

Desde ese momento: Josè, María, los esqueletos amarillos y el niño no nacido… son una sola familia.

Todo el que se atreve a pasar cerca de la casa escucha risas, cantos y a un niño llorar, pero nadie se atreve averiguar.

Los habitantes de la vieja casa esperan por un nuevo inquilino.

Alguien a quien soplarle en la oreja izquierda.

La historia parecía acabar de esa manera, con la muerte del joven asesino de María; pero todos tenían una pregunta en mente ¿Cómo que estaba embarazada? ¡No podía ser eso posible! Es que la niña ni novio tenía.

En el pueblo todos se hacían la misma pregunta y nadie tenia una respuesta clara: ni la madre, ni el padre… bueno el padre quizás podría aportar alguna información al respecto ya que al ser descubierto el cadáver de su única y hermosa hija, cuando todos se enteran del embarazo de la misma el hombre se torno esquivo y taciturno.

Al extremo de vivir encerrado en su habitación sin querer hablar con nadie, ni tan siquiera con su esposa quien le suplico muchas veces; que le dijera cualquier información sobre el embarazo de María.

Pero el hombre no decía nada se envolvió en un mutismo total… en las noches se le escuchaba sollozar encerrado en su habitación… ¡hasta se le escuchaba conversar con alguien! Cosa imposible ya que siempre se encerraba solo… pero la madre de la joven lo escucho en varias ocasiones conversando con una persona de sexo femenino.

Por lo que se dispuso a poner mas atención a esos momentos de encierro del hombre y eso dio sus frutos.

Continuara…