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La Casa a mitad del camino, 2da Parte.

mayo 15, 2020

Continuación de «La casa a mitad del camino». En esta oportunidad el Escritor Luis Escorche nos trae la segunda entrega de esta buena lectura. Espero que la disfruten, y si les gusta, comenten al autor y compartan en sus muros.


En la publicación de hoy:

    La casa a la mitad del camino

    María sintió un fuerte golpe en la parte de atrás de la cabeza, el cuero cabelludo se desgarró, el cráneo  pareció estallarse y la sangre salió a borbollonees.

    Los viejos esqueletos amarillentos observaban sonrientes, José arrastró sin contemplación a la joven hasta el interior de la casa, la tiró sobre el sucio piso de una de las habitaciones y a continuación le arrancó la ropa bruscamente.

    En ese momento la joven quien había quedado semiinconsciente reacciona tratando de defenderse del brutal ataque, lo que enfureció aún más a su verdugo quién la golpea repetidas veces en el rostro, convirtiendo en una masa sanguinolenta la que hasta ese momento había sido una cara hermosa… ya nada la salvaría de su infortunio.

    ¡María fue violada repetidas veces! ¡Brutalmente golpeada, cruelmente humillada!

    La tortura duro horas, los viejos esqueletos amarillentos aplaudían, reían… ¡hasta bailaban!… pero no estaban conformes y susurraban entre ellos.

    ─“Tiene que hacerlo”, “tiene que hacerlo”

    Y el verdugo de María lo hizo, no podía dejar cabos sueltos, en el momento en que la joven abrió sus ojos suplicantes, la tomó con sus dos manos como garras por el cuello apretando fuertemente, tanto que el oxígeno comenzó a faltar en los pulmones de la desdichada joven, el cerebro ya no respondía pues la sangre vital no le llegaba.


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    El malvado asesino con el rostro transfigurado, dejando escuchar palabras indescifrables apretaba más y más… Era tanta la fuerza que los ojos de María se enrojecieron inyectados de sangre y parecían salirse de sus órbitas.

    Con las pocas fuerzas que le quedaban trató de patalear, emitiendo débiles sonidos guturales, dejo de existir en este mundo y fue a juntarse a los esqueletos amarillentos que ahora la recibían eufóricos. Desde el rincón observaron como José traslado el triste despojo desnudo de la joven hasta el fondo de la casa como si nada.

    Pero antes de poner un pie fuera de la misma, sintió que alguien le soplaba en la oreja izquierda y una fuerte comezón invadió todo su cuerpo, sin prestar mayor atención se marchó.

     El cuerpo de María fue encontrado días después en un estado de putrefacción avanzado, lo que no impidió que en la autopsia se comprobara que además de morir por asfixia mecánica y haber sido violada en reiteradas oportunidades…

    ¡María tenia cuatro meses de embarazo! Por ello en la vieja casa a la mitad del camino, en esos momentos vivían: el espectro de María con las cuencas vacías y agusanadas, los dos esqueletos derruidos amarillentos y el niño no nacido de la que una vez fue una hermosa y agraciada joven.

     Al poco tiempo alguien vino a hacerles compañía… El culpable de esta situación siguió con su vida sin levantar sospechas, hasta colaboró en la búsqueda de su amiga y vecina, estuvo en la casa de la familia de María y lloró con los padres de la joven desaparecida, se mostró solidario y dolido por no tener noticias de la joven. Solo fue justo cuando el cuerpo de la muchacha apareció que José comenzó a experimentar cosas extrañas… ¡muy extrañas! 

    Continuará…

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